Domingo, 26 Octubre 2014 18:17

Mi vida en la Tierra de las Nieves, la biografía de Kiabye Denma Locho Rinpoche

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Kiabye Denma Locho Rinpoche, fue un Maestro altamente respetado y un gran practicante tántrico, fue uno de los últimos grandes maestros que, todavía, fue completamente educado en el Tíbet, antes de la invasión china.

Kiabye Denma Locho Rinpoche pasó al Paranirvana el pasado 23 de octubre de 2014, por este motivo publicamos su biografía y una breve reseña de su segunda visita a México. Solicitamos a todos sus oraciones y la dedicación de mérito para su pronto retorno.

Kiabye Denma Locho Rinpoche en México, mayo de 2004

El 15 de mayo de 2004, tuvimos la maravillosa visita de Denma Locho Rinpoche, quien vino al Instituto Loseling de México, a impartir la iniciación de Avalokiteshvara de los cuatro brazos (el Buda de la Compasión). Este gran maestro llegó a México la tarde del 13 de mayo y, como un augurio auspicioso de lo que nos aguardaba, el viernes en la mañana el cielo medio azul, medio nublado, fue surcado por tres arcoiris que aparecieron incluso en las noticias.

 

KLRLa ceremonia transcurrió de la 1 a las 5 pm del 15 de mayo, con la traducción especial de Gueshe Lobsang Tenzin (director del Instituto Loseling de Atlanta). Ellos convirtieron las palabras y nos ayudaron a entender la impresionante versión en tibetano. Los cantos y las oraciones de Denma Locho Rinpoche resonaban potentes con el acompañamiento de los demás monjes. Durante la parte preliminar, todos se concentraron en la eliminación de los obstáculos y las palabras sobre el preciado renacimiento humano conmovieron a los asistentes e incluso hicieron brotar algunas lágrimas. Luego vino la transmisión con la esperanza de abrir nuestros corazones a la compasión y con el compromiso de esforzarnos por ponerla en práctica en la vida diaria.

Al final, presentamos las katas en agradecimiento a este gran maestro espiritual de la tradición tibetana. Ofrendamos, sí, pero sin duda el maestro dio un regalo mucho más preciado a sus estudiantes: Compartió su sabiduría con nosotros y, por si esto fuera poco, obsequió al Instituto una tangka de Avalokiteshvara, con lo cual (según la tradición tibetana) se establece un vínculo espiritual inapreciable que esperamos nos apoye en el camino.

 

Biografía de Denma Locho Rinpoche

Infancia

10309660 550818205052452 7057058444018864177 nDenma Locho Rinpoche nació el segundo año del decimosexto ciclo, año Dragón de Tierra (1928). Era miembro de una familia de jefes locales, dependientes del rey de Nangchen de Kham. Vivía justo en medio de las regiones de los pastores nómadas y de los granjeros. Su padre era comerciante y su madre se encargaba de supervisar el cultivo de sus tierras.

Fue un niño muy esperado. Su parentela había hecho abundantes oraciones por su nacimiento, pues sus tíos eran jefes locales del clan pero no habían tenido descendencia. Por ello esperaban que los sucediera en sus funciones.

Sin embargo, a los seis años de edad se empezó a rumorar que era la reencarnación de Gen Loncho, un famoso académico de la región de Selkar.

Gen Locho, la encarnación previa

Gen Locho ingresó al monasterio local de Selkar. Más tarde se trasladó a Lhasa para continuar con estudios más avanzados. Ingresó al colegio de Loseling del monasterio de Drepung. Era de una región lejana y no contaba con muchos recursos. Sin embargo, comía cantidades excepcionales de comida. Se dice que en una ocasión decidió utilizar diez días que tenía disponibles para ejercitar su memoria. Su maestro le dio una bolsa de tsampa (cebada tostada mezclada con mantequilla de yak y té negro) y un texto de doscientas páginas. Se retiró a una cueva cercana para realizar la memorización. Al término de los diez días regresó. Cuando su maestro le preguntó cuánta tsampa tenía aún, tuvo que reconocer que se la había acabado. Su maestro se alarmó muchísimo, ya que era una cantidad bastante generosa. Lo reprimió porque ni él ni su discípulo podían darse esos lujos.

Otro maestro los escuchó y le preguntó a Gen Locho si había logrado memorizar el texto. Lo examinó y quedó gratamente sorprendido cuando escuchó la recitación de las doscientas páginas sin falla alguna. Entonces decidió que lo tomaría como discípulo… aunque costara mucho mantenerlo.

Estudió en Drepung Loseling y se le reconoció por su dedicación a los estudios. Uno de sus tíos le ayudó a pagar los gastos de su graduación como gueshe. Había memorizado grandes cantidades de textos y contaba con un agudo razonamiento, cualidades que hacían de él un formidable contrincante en el debate. Se graduó como Gueshe Lharampa de primera clase.

Enseñó extensamente en Mongolia, donde aún se le recuerda con los nombres de Buton Lharampa o Buda Lharampa, como le llamaron en reconocimiento a su prodigiosa memoria. Se dice que había memorizado la totalidad del Kangyur (la traducción de los sutras budistas al tibetano). Fue un maestro muy popular y tuvo muchos discípulos. A la llegada de los comunistas a Mongolia en 1921, escapó. Gen Locho se retiró a su región natal, donde impartió instrucciones orales del Kangyur hasta su fallecimiento.

El reconocimiento

Más tarde, los lamas del monasterio de Selkar, reconocieron a Denma Locho como la reencarnación de Gen Locho, por lo que lo solicitaron a su familia para el monasterio. Sin embargo, su tío, un poderoso líder local preocupado por carecer de descendencia, se rehusó diciéndoles: “Ustedes tienen gueshes numerosos como las estrellas, y nunca hay fin a su reconocimiento de reencarnaciones”.

En otra ocasión, los preocupados monjes fueron directamente a ver al niño para ofrecerle los hábitos monásticos, creyendo que éste los aceptaría gustoso. Para su sorpresa, no sólo los rechazó, sino que corrió a refugiarse al lado de un feroz mastín que permanecía amarrado a un poste. Nadie se atrevería a acercársele ahí. Los padres se rieron de la ocurrencia pensando que habían ganado la partida.

Más adelante, otro de los jefe locales, el Rongpo Menor, se casó nuevamente y tuvo un hijo que se convirtió entonces en el candidato ideal para continuar con el mando. Así se esfumaron las aspiraciones de la familia de Denma Locho Rinpoche para que éste sucediera al líder local.

Sus padres se inclinaron entonces a verlo convertido en lama, pero no quisieron ceder ante los monjes de Selkar. Decidieron educarlo en un pequeño monasterio llamado Bamchu. Con esto, el pequeño Denma Locho Rinpoche evitó dos grandes peligros: el primero era dedicarse a la vida mundana a instancias de su familia, que quería verlo convertido en líder local; el segundo era convertirse en un importante monje en el monasterio de Selkar, impartiendo bendiciones e iniciaciones, pero sin recibir una educación completa en uno de los grandes monasterios del Tíbet Central.

En alguna ocasión, el propio Rinpoche comentó que la siguiente oración parecía haberse cumplido en su caso:

    “Que cuando pueda tomar los excelentes votos,
    suceda tal como lo deseo, sin que surjan interferencias u obstáculos
    de mi ambiente, familia o posesiones
    y con la provisión de todas las facilidades necesarias.”

En Bamchu, aprendió el alfabeto y empezó a memorizar textos y oraciones. También recibió iniciaciones y comentarios de parte de Panchen Lama Rinpoche, quien hizo una visita al lugar.

Lhasa

A los once años emprendió el viaje a Lhasa. Al llegar, la ciudad estaba llena de rumores acerca de la nueva reencarnación de Gyalwa Rinpoche (S.S. el Dalai Lama). Algunos días después de su llegada, fue a visitarlo el abad de Drepung Loseling, Dragchen Lhapa Khenpo. Esto no era usual, pero el abad había sido discípulo de Gen Locho.

 

old-lhasa

 

Empezó el riguroso programa de estudio necesario para obtener el grado de gueshe (una especie de doctorado en filosofía budista). Su maestro principal en aquella época fue Gen Tongpo Rinpoche, un humilde monje, gran literato, poeta, versado en el sánscrito y gran conocedor de los sutras y los tantras. También era reconocido por sus dotes de clarividente. Había sido uno de los discípulos principales de Gen Locho. Después de algún tiempo Tongpo rinpoche partió a China a dar enseñanzas y allá fallecería.

En Loseling, Denma Locho Rinpoche fue tratado rigurosamente por su ayudante, un monje viejo que fue extremadamente severo con él en cuanto a la disciplina. También era muy cuidadoso del dinero, por lo que empezó una espartana rutina de estudio, memorización, debate y oración.

Llegó a Drepung un gran lama llamado Lithang Rinpoche. Había sido amigo de Gen Tongpo Rinpoche, quien le había solicitado que cuidara de la educación de Denma Locho Rinpoche. Lithang Rinpoche iba dar una iniciación de Yamantaka (la manifestación airada de Manjushri, el buda de la sabiduría), por lo que invitó a Denma Locho Rinpoche. Le dijo que si tomaba esa iniciación vería resultados en sus estudio, pero si no asistía no tendría muchos progresos. Al ayudante no le gustaba que los jóvenes tulkus (lamas reencarnados) acudieran a estos eventos sin un conocimiento previo de las enseñanzas, aunque por fortuna accedió en esa ocasión.

Lithang Rinpoche era un notable practicante de Yamantaka. Falleció en su tierra natal, un poco antes de la llegada de los comunistas. Antes de morir, al terminar una enseñanza de Lam Rim (El Camino Gradual a la Iluminación) dijo: “Creo que la situación va a dar un giro hacia lo peor. En cada una de las tres regiones que conforman el Tibet, un gran lama pronto partirá a las tierras puras y grandes dificultades ocurrirán después de su partida”. Él mismo falleció en Kham, seguido de Jamyang Shaypa en Amdo, y de Reting Rinpoche en U, todos en unos cuantos meses.

Gen Nyma

Después de la partida de Gen Tongpo Rinpoche. Gen Nyma pasó a ser su maestro principal. Nació en Bathang, de una familia humilde. Cuando era un joven monje, carecía de recursos económicos. Al crecer y volverse famoso, tenía un desprecio total por el dinero y las posesiones. Era un académico brillante y muy hábil en el debate.

No solía hacer adivinaciones para la gente que se lo pedía. Le decía a otro famoso gueshe: “Tú sólo lees el pensamiento de las personas y les dices lo que quieren oír, ¿qué tiene eso de notable?”. Un día, por alguna razón, aceptó hacer una adivinación. Su único comentario fue: “Los seres ordinarios son criaturas extrañas. Para ayudarlas, ¡les tienes que decir lo que quieren oír!”.

Graduación de Geshe

Cuando llegó el momento de hacer sus exámenes para recibir el título de gueshe, el abad de su monasterio lo propuso para que obtuviera el título de Gueshe Lharampa, el máximo grado posible. Aun cuando Denma Locho Rinpoche prefería tener sólo el título de Gueshe Lingse, pues no buscaba ningún tipo de reconocimiento, accedió cuando el abad le dijo que no era adecuado que un lama bien versado en las escrituras y cuyo predecesor había sido un Gueshe Lharampa detentara un título inferior.

De los dieciséis candidatos a Gueshe Lharampa de ese año, era el único representante de Loseling. Sólo contaba con veinticinco años. La fase más importante de los exámenes ocurre cuando van a debatir entre ellos al Norbulinka, el Palacio de Verano de S.S. el Dalai Lama, ante éste y otros grandes maestros. Después se decide quiénes son los mejores y se otorgan siete lugares. Denma Locho Rinpoche ganó el primer lugar de su generación.

La llegada de los chinos

Poco después, entraron los chinos a Lhasa. Sin embargo, Denma Locho Rinpoche vivía aislado, estudiando en el monasterio de Drepung. De vez en cuando escuchaba noticias estremecedoras.

El Colegio Tántrico

Después de obtener el grado de gueshe asistió al Colegio Tántrico de Gyume. Ahí estudió el “Comentario en Cuatro Partes” con textos del tantra de Guyasamaja y “La Brillante Lámpara”. Además de los comentarios de Chandrakirti y Ye Tsong Khapa.

Las clases no se impartían en un solo lugar, sino que se viajaba a diversos establecimientos del Colegio Tántrico haciendo una especie de “gira”, la cual comenzaba en el año nuevo tibetano en Lhasa. Los textos fundamentales abarcaban el primer año de estudio. Después, los gueshes leían otros textos tántricos por su cuenta. Al final, tenían que realizar rituales por parte del colegio durante un año. Una vez transcurrido este período, podían partir.

Gyumed-Lhasa

Después de cinco años de permanencia en Gyume, Denma Locho Rinpoche decidió irse. Un año más lo haría elegible para el puesto de abad administrativo y le abriría la oportunidad de escalar la jerarquía de la tradición Gelu. El no deseaba esto, sin embargo, por haber obtenido el primer lugar en sus exámenes de gueshe, tenía que solicitar permiso y se presentó ante el Tzenshab Gyatsoling, Compañero de Debate Mayor de S.S. el Dalai Lama. Tzenshab Gyatsoling le comentó: “Tu partida significa que renuncias a ocupar algún día el Trono de Ganden (con lo cual se convertiría en el Ganden Tripa, la cabeza espiritual del linaje Gelu). Es una decisión muy seria que no puedes tomar tú solo. Debes consultarla con un oráculo o la adivinación de un gran lama”.

Denma Locho Rinpoche siguió el consejo. Los dos oráculos del estado tibetano, Nechug y Gadong, le aconsejaron partir. Además lo consultó con Tenma, la protectora femenina de Drepung, con el mismo resultado. Así, en 1958 dejó el Colegio Tántrico.

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Poco antes, en 1956, Denma Locho Rinpoche tuvo la oportunidad de acompañar a S.S. el Dalai Lama y al Pachen Lama al aniversario 2500 de la iluminación del Buda, en Bodhgaya, India.

Problemas con los chinos

Denma Locho Rinpoche pensó en irse a la India, pues las dificultades con los chinos aumentaban. Ya había convencido a varias familias de mercaderes de que lo acompañaran. Sin embargo, en una ocasión, Gen Nyima le llamó la atención por esto y abandonó sus planes.

La situación se deterioró hasta el punto en que había muchos espías, incluso dentro del monasterio. Denma Locho Rinpoche se cuidó mucho de no criticar abiertamente a los chinos, quienes incluso lo llegaron a invitar a formar un “comité religioso”. Amablemente rechazó la invitación.

Mucha gente le empezó a solicitar amuletos y talismanes de protección. Él se negaba alegando que no sabía hacer tales cosas, y les decía: “Si una aguja se clava en mi brazo, lo lamentaría; de la misma forma, si una bala me alcanzara, seguramente me lastimaría.”

La huida a la India

En 1959, varios abades fueron a consultar al oráculo de Gadong, un poco más lejos que el monasterio de Drepung. Era algo normal. En esa ocasión, Denma Locho Rinpoche le preguntó qué sería mejor: quedarse por ahí, regresar a su monasterio (Drepung) o partir hacia el sur. El oráculo de Gadong, le respondió que lo mejor sería permanecer en Gadong. Iba acompañado por Gen Nyima. Decidieron permanecer en una casa cercana de una familia conocida. A la mañana siguiente, comenzó el bombardeo a Drepung.

No sabían a dónde dirigirse, cuando llegó la invitación para que se reunieran con una acaudalada familia de Lhasa y aceptaron. Ahí permanecieron una noche, hasta recibir noticias de que los chinos habían llegado a Nam, un lugar cercano. Decidieron partir. Les dieron comida y una mula para cargarla.

Cruzaron a través de las montañas, pues los caminos estaban bloqueados. Después de salvar varios pasos montañosos y descender a los valles, llegaron al río Tsangpo. Después de cruzarlo, fueron alcanzados por un monje llamado Jamyang. Lleva una caja llena de joyas. Le habían sido entregadas por la esposa de unos mercaderes con los que había pensado partir originalmente. Tenía instrucciones de entregársela a Denma Locho Rinpoche, con las instrucciones de que podía disponer de ellas en caso de necesidad. Sin decir nada, Denma Locho Rinpoche puso la caja entre los paquetes que cargaba la mula.

Algunos días después, Gen Nyima pidió examinar la carga que llevaban. Al encontrar la joyería de la mujer, se alarmó y pidió que se tirara inmediatamente. Denma Locho Rinpoche obedeció, se las dio al sirviente que llevaba la mula para esconderlas, pues no tenía forma de regresarla. Éste cavó un hoyo debajo de su almohada, mientras los demás dormían, y enterró las joyas. Al parecer nunca se supo más de este pequeño tesoro.

Llegaron hasta Lhokar, en el sur del Tíbet. Ahí encontraron por primera vez a miembros del Cushi Gangdruk, la fuerza de resistencia tibetana en contra de la invasión china. Escucharon los primeros rumores de que Gyalwa Rinpoche (S.S. el Dalai Lama) había escapado de Lhasa. Pero nada era seguro, se vivía un ambiente de sospechas.

Sabían que detrás de ellos tal vez venía Changmar Rinpoche, un discípulo de Gen Nyima. Decidieron esperar un día. Quien los alcanzó no fue Changmar Rinpoche, sino Gen Samten, el abad del monasterio de Namgyal (el monasterio personal de S.S. el Dalai Lama). Para entonces las condiciones del clima habían cambiado y amenazaba una nevada. Los lugareños le pidieron a Denma Locho Rinpoche que hiciera algo. Éste contaba con un amuleto que contenía un hechizo para parar la nieve, se lo había regalado un monje de Drepung. Resultó ser muy poderoso: lo apuntó al cielo y el clima se despejó.

Aún así, los cruces montañosos ya estaban cubiertos de nieve. Varias personas se les habían unido, y entre ellas encontraron, por fin, a Changmar Rinpoche. Realizaron diversas adivinaciones para saber cuál sería el mejor camino, por lo que siguieron ascendiendo por los pasos montañosos.

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Se encontraban hambrientos, cansados y sentían mucho frío. Encontraron a unos lugareños y les preguntaron hacia dónde se dirigían si seguían en la dirección que llevaban. Uno de ellos les contestó secamente que no llegarían a ningún sitio. Decidieron realizar nuevas adivinaciones. Les indicaban continuar en la misma dirección. Así lo hicieron y llegaron a un pequeño monasterio. El abad del mismo y Denma Locho Rinpoche parecían conocerse. Fueron bien recibidos y ahí pudieron descansar y reabastecerse.

Continuaron su marcha hasta que encontraron a un líder local de la resistencia tibetana, quien les impedía el paso. Recientemente había pasado por ahí S.S. el Dalai Lama en su escape hacia la India. Pensaba que era peligroso dejar que lo siguieran tan de cerca. Finalmente dos soldados les permitieron el paso.
Llegaron a la frontera, pero ésta se encontraba cerrada por las autoridades hindúes. Se sintieron desesperados, cada día llegaba más gente y la cercana ciudad de Tsona había caído en manos chinas. Gen Nyima era el más preocupado de todos y recriminaba a Denma Locho Rinpoche y a Changmar Rinpoche diciéndoles: “No entiendo cómo gente tan despreocupada, como ustedes, puede dormir tan ruidosamente. ¡Como si estuvieran durmiendo en sus cuartos del monasterio!”

Poco después, apareció un hombre llamado Dawa, quien había acompañado a S.S. el Dalai Lama en su huida. Él comenzó a cruzar la frontera con partidas de cien personas. Denma Locho Rinpoche y sus acompañantes fueron de los primeros en pasar.

Refugiados

Después de cruzar la frontera, se dirigieron a Kalimpong donde se preparaba una reunión de todos los tulkus (lamas reencarnados) para discutir el futuro. La estructura monástica había sufrido un terrible daño. Esto se comprobaría en los próximos años cuando muchos jóvenes tulkus y prometedores monjes –fuera de la sociedad que les daba sustento– se encontraron desorientados por completo en el exilio. Muchos de ellos dejaron los hábitos en un afán de adaptarse a sus nuevas circunstancias. Otros se fueron al extranjero a llevar una vida muy diferente a la que hasta entonces habían conocido.

A instancias de S.S. el Dalai Lama, se estableció un ambiente de monasterio en una antigua prisión inglesa, en Buxa, para que los monjes continuaran sus estudios; mientras que el Colegio Tántrico de Gyuto se restableció en Dalhousie.

Junto con Gueshe Ngawang Nyima, del colegio de Drepung Gomang, Denma Locho Rinpoche realizó una ceremonia de restauración en Sarnath, lugar donde Buda Shakyamuni impartió su primera enseñanza. Ahí la comunidad tibetana tenía un pequeño monasterio, una de las pocas propiedades con que contaban los exiliados.

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Denma Locho Rinpoche vivió durante dos años en Sarnath. Fue una difícil adaptación. Cuenta que la desesperanza empezó a entrar en su vida. Lamentaba profundamente la pérdida de su patria. Decidió comentárselo a Ling Rinpoche, uno de los tutores de S.S. el Dalai Lama. Él lo escuchó con atención y se limitó a recordarle un verso de “La Guía a la Forma de Vida del Bodhisatva” (Bodhisattvacaryavarattara) de Shantideva: “Si tiene solución, entonces no hay de qué preocuparse; si no tiene solución, no tiene caso lamentarse”. Estas palabras lo curaron de sus pensamientos. Decidió ver hacia el futuro y hacer lo mejor posible en las circunstancias presentes.

Denma Locho Rinpoche enseñó en un monasterio en Ladakh. Se volvió investigador de la Universidad de Calcuta. Más adelante se convertiría en el director de la Escuela Budista de Dialéctica.

En 1967, fue a vivir a Dharamsala, lugar donde fijó su residencia S.S. el Dalai Lama. Ahí los dos tutores de Su Santidad lo convencieron de que aceptara el cargo de abad de un pequeño monasterio en Manali. En 1978, realizó su primer viaje al extranjero. Dio enseñanzas durante un año en la Universidad de Virginia, en los Estados Unidos. En 1986, se convirtió en abad del monasterio personal de S.S. el Dalai Lama, Namgyal. Ahora, ya se retiró de ese puesto. Vive en Dharamsala la mayor parte del año. Visita e imparte enseñanzas en el restablecido monasterio de Drepung Loseling, en Karnataka, en el sur de la India. Además visita diversos centros budistas en el extranjero.

Fuentes:

    1. Este es un resumen del documento titulado "My Life in the Land of Snows", historia que Denma Locho Rinpoche relató a Kim Yeshi.
    La versión original en inglés puede consultarse en: My Life in the Land of Snow.

 

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